viernes, 24 de mayo de 2013

A Very British Biscuit

Digestives.

Después de Lilibet, no debe haber nada más británico que una digestive biscuit, literalmente galletita digestiva que todo el mundo come cuando toma el té con leche, ya sea a la mañana o a la media mañana o a la tardecita o... cuando sea!

Son ideales para aquellos que les gusta mojar la galletita pero cuidado porque hay que mojar y comer enseguida porque se desintegran muy rápido!

Se la llama digestive porque se creía que tenía propiedades digestivas ya que la receta original contenía bicarbonato de sodio.

Original... estamos hablando del año 1876 cuando empezaron a comercializarse!

No son muy dulces y son redondas, gruesitas y tienen textura, no son lisitas.

Estas son las más populares pero hay de muchas otras marcas.

El martes estábamos en casa con Sergio mirando Intrusos y se me antojó hornear algo. Hacía mucho que no lo hacía y no sé por qué se me ocurrió probar hacer estas galletitas, entonces decidí googlear la receta y para mi sorpresa, existía! (Qué no existe en internet, hoy en día?)

Esta receta es la desarrollada por Gary Rhodes y no te diría que salen idénticas a las compradas... pero que salen ricas, eso seguro! Al primer mordisco Sergio y yo nos miramos maravillados y enseguida nos servimos un vaso de leche cada uno y hasta que no quedaron miguitas sobre el plato, no paramos!

Son unas galletitas fáciles de hacer pero hay que tener cuidado al trabajar la masa porque es muy delicada aunque eso no significa que no sea imposible de realizar!

Les paso los ingredientes, que son pocos.

Ingredientes

100g harina integral
100g avena
50g azúcar negro o azúcar blanco (o una mezcla de ambos)
1 cucharadita de polvo para hornear
1 pizca de sal
100g manteca
1-2 cucharadas de leche

Procedimiento

- Precalentar el horno a 180°C.

Mezclar todos los ingredientes secos y agregar la manteca.

Con una espátula o la mano o dos cuchillos, mezclar hasta lograr una textura de arena.

- Agregar la leche hasta crear una masa húmeda pero con cuerpo.

Así.

- Colocar esta masa en la heladera por unos 15 minutos.

- Espolvorear con avena y un poquito de harina la superficie donde se va a amasar y hacerlo con mucho cuidado. No usar el palote con fuerza porque la masa se puede romper fácilmente y / o pegarse.

- La masa estirada tiene que tener 3mm de espesor.

- Cortar discos y con amor, levantarlos con una palita y ponerlos en una asadera enmantecada y enharinada o con algo que no se pegue.

Lindos.

- Hornear por unos 15-20 minutos. Se van fijando. Yo probé con tocar una con un dedo y como se marcó, entonces las dejé unos 5 minutos más.

- Sacarlas, esperar unos 5 minutos y luego transferirlas a una fuente para que se enfríen.

Se pueden guardar por dos o tres días pero te desafío a que eso pase!!

Prueben de hacerlas este fin de semana!

miércoles, 22 de mayo de 2013

Sabores Argentinos Para Una Española

Cada vez que tanto ella como yo hacemos un viaje, nos traemos regalitos pero nada de souvenirs: generalmente son algún libro de cocina del lugar y siempre siempre algo para comer. Así Pity y yo nos hacemos probar aquello que a una o a la otra le llamó la atención de la cocina autóctona del lugar que hayamos visitado.

Cuando estuve en Argentina en noviembre le compré un libro buenísimo llamado Nueva Cocina Argentina, de Pietro Sorba, que recién había salido y una caja de alfajores pero rellenos de mermelada. Le encantaron!

Esta última vez, cuando estuve en abril, como no encontré esos alfajores (monopolio total de los de dulce de leche!) le pregunté al quiosquero del aeropuerto si me podía dar una bolsita así elegía golosinas.

Se me ocurrió juntar un picadito de algunas golosinas tradicionales argentinas para que Pity las catara y me diera su veredicto.

Pues aquí están sus conclusiones! Los puntuó de 1 a 10 y agregó para cada uno un comentario.


Turrón y maní Arcor.

Galleta crujiente, interior muy blando y pegajoso, algo difícil de masticar. 
Puntaje: 3


Mantecol

 Dulce y difícil de soltar, me lo comería de una sentada.
Puntaje: 8


Sugus Confitados

A la primera intentona me parecieron demasiado dulces y duros, a la segunda ya me gustaron un poco más.
Puntaje: 6


Bocadito Marroc:


Delicioso y dulce, de mis favoritos, demasiado pequeño.
Puntaje: 9


Tita


Mmmmmmmm!!! Me recuerda a una galleta que comía de pequeña! Buenísima!
Puntaje: 10


Pico Dulce


Sabe a chicle, no está mal, pero demasiado dulce.
Puntaje: 5


Bon o Bon

El Ferrero Rocher argentino, pero mucho mas bueno, ligero y crujiente, delicioso.
Puntaje: 8


Bocadito dulce de leche Bonafide

Súper súper dulce, la cobertura de chocolate muy buena, el relleno peligroso. Menos mal que solo trajiste uno!
Puntaje: 7


Rhodesia

Barquillo relleno y cubierto de chocolate, se puede pedir algo mejor? Delicioso!
Puntaje: 9.5


Vauquita

Eeeehhh, demasiado dulce, parece más blando de lo que es, no sé por dónde pillarlo. (Ay, Pity, qué palabra elegiste!!)
Puntaje: 3


Minitorta Clásica Águila

 
Quitádmelo de aquí que me lo como todooooooo!!!! Demasiado bueno, puede llegar a ser adictivo.
Puntaje: 10


Gracias, amiga!!!

Qué les parecieron las conclusiones de Pity? Coinciden con ella? Le recomendarían alguna otra golosina clásica argentina?

lunes, 20 de mayo de 2013

The Great Gatsby

Love is blindness
I don't want to see.
Won't you wrap the night
Around me?
(Love Is Blindness - Jack White)

 ... o cuando los personajes de tu imaginación están en la pantalla.

Leí The Great Gatsby por primera vez siendo adolescente, cuando me iba a la biblioteca de la Cultural unas horas antes de que empezara la clase para, justamente, leer y no tener que sacar libros. Ese fue el problema luego: un día llegué para continuar con la lectura y el libro ya no estaba. Alguien lo había pedido y yo me quedé sin saber cómo terminaba.

La leí por segunda vez (y esta vez, la terminé!) cuando estaba en el Profesorado y ahí me atrapó. Ahí la disfruté y ahí adoré a Gatsby, odié  (y a la vez envidié) a Daisy y secretamente deseaba que Nick se enamorara de una vez por todas de Jordan y se casaran.

Además, yo quería ser Jordan.

Ahora bien, cuando uno lee, imagina todo y las imágenes que vienen a tu mente son tan vívidas como talento tenga el escritor para hacértelas tener. Demás está decir que F. Scott Fitzgerald logró eso en mí: disfrutar de The Great Gatsby a través de no sólo lo que él describía sino de lo que yo imaginaba. 

Por eso es que cuando supe que Carey Mulligan iba a ser Daisy me dije que esta era la versión de Gatsby ideal para mí. 

Porque Carey Mulligan es la cara de cómo me imaginaba Daisy. 

Porque Tobey Maguire ES Nick Carraway. 

Y Elizabeth Debicki caracterizada como Jordan es tal cual me imaginaba a Jordan.

A eso agregale el bonus de Baz Luhrmann, el mismo director de Mouline Rouge... No podía perder más tiempo!

Pues entonces el sábado fuimos al cine y al llegar, mi esposo sacó su entrada para ver Star Trek y yo para ver Gatsby.

En la boletería me enteré de que había una versión en 3D. Yo soy añeja y hace años me operé la vista para no volver a usar anteojos, así que pedí para la normalita, la 2D.

Me compré un combo kids de pochoclo, agua y Smarties y me senté con todas las ganas.

Puede ser que el entorno te condicione? Había un grupo de 4 chicos veinteañeros al lado mío, tres chicas y un chico. Al chico le agarró un ataque de tos no bien empezó la película. Estaba yo por darle mi agua para que se calmara o por tirársela por la cabeza para que se fuera, pero se calmó justo a tiempo... A tiempo de que yo no me decidiera por ésto último!

Enseguida sus amigas comenzaron a hablar entre ellas como si estuvieran en el living de su casa. Cual enfermera de la foto les dije "Shhhhh!" dos veces para que se callaran. Me hicieron caso.

Bien, sigamos.

Agradecí no haberla visto en 3D porque hay muchos paneos y movimientos de cámara que te pueden llegar a marear, te juro. A mí en una toma en particular me dio la sensación de estar en una montaña rusa!

Por otro lado, tenía mis reservas de ver una película en 2D cuando también se puede ver en 3D: hay muchas escenas en que el decorado, incluso cuando sabés que se filmó en exteriores, parece cartón pintado. 

Por ejemplo, acá. Y en muchas otras. Yo veo malas proporciones.

Eso me molestó; para mí fue como sacarle puntos en cuanto a lo estético, a pesar del vestuario, a pesar de que, obviamente, cada mínimo detalle fue cuidado.

(Me quedo con la escena en que Nick se reencuentra con Daisy y la brisa moviendo los cortinados blancos es tal cual la describe Fitzgerald!)

Sentí que a la historia no se la profundizó del todo. La novela es redondita, es perfecta, es en realidad, como se sabe, dos historias que corren paralelas. Y la peli está bien pero creo que le falta un cachito más para darte la sensación de que The Great Gatsby no es solamente una película para mostrar qué bien actúa Di Caprio o qué bueno el 3D o las joyas de Tiffany & Co. (Te dejan sin aliento! Quiero ese anillo!)
 
Por momentos fue graciosa; eso lo rescato porque no recuerdo que esa ansiedad que siente Gatsby en un momento haya sido descripta con humor en la novela (tendría que leerla de nuevo!) y gracias a lo bien que actúa Di Caprio, la escena está  lejos de parecer ridícula.

Ah... para enamorarse.

La música estaba bien pero no sé por qué sentí que no encajaba del todo. Como puede ser que en Moulin Rouge, sí? Tal vez porque en The Great Gatsby escuchabas cachitos de las canciones y nunca de forma completa?

De todas formas, salí encantada por la actuación de todos. Yo a Di Caprio lo idolatro desde que lo descubrí en What's Eating Gilbert Grape; para mí es un ACTOR, así, con mayúsculas.

Isla Fisher como Myrtle da muy fina, no llega a ser tan vulgar como el personaje de la novela.

Isla Fisher! Irreconocible!

Joel Edgerton como Tom Buchanan está genial, es buen actor... 

Pero da un poco "viejo" para el personaje. Aunque si la idea es que uno vea a una persona joven avejentada, se logró.

Me pregunto si esta versión puede llegar a tentar a quien no leyó la novela todavía, a hacerlo. 

Si lo logra, entonces es una película que suma un punto más.

Ya la viste? Tenés ganas de verla?

domingo, 12 de mayo de 2013

Zona Desmilitarizada

Último día en Corea. Un día intenso, donde vimos muchas cosas interesantes y que impresionaron, sobre todo porque se trata de temas tan sensibles como gobiernos, política, ideología, guerras...

Tuvimos la oportunidad de visitar la zona desmilitarizada de Corea que se encuentra bordeando la frontera y tiene un ancho de 4km todo a lo largo. 

Es una zona donde hay muchos militares americanos y surcoreanos y están constantemente en alerta y patrullando la zona y lo mismo hacen los norcoreanos del otro lado.

Nos levantamos muy temprano para dirigirnos a Camp Kim, una base militar pequeña que hay en Seoul y tuvimos que mostrar nuestro pasaporte para constatar nuestros nombres que ya habían sido previamente enviados cuando reservamos este tour y abordamos un micro.

Éramos alrededor de unas 30 personas, en realidad, el micro iba lleno! Tardamos como 40 minutos en llegar y al ser zona desmilitarizada pero donde hay muchos militares, hubo muchas restricciones para sacar fotos.

Teníamos que esperar a que nos dijeran cuándo sacar fotos.

Lo primero que hicimos fue llegar a la estación de tren Dorasan, una estación enorme que desde donde salía un tren de carga y de pasajeros que cruzaba la frontera hasta llegar a una zona industrializada de Corea del Norte donde, según pudimos entender, trabajaban surcoreanos y norcoreanos.

La estación por afuera.

La estación por adentro.

Pero esto se interrumpió en 2008 cuando el gobierno norcoreano decidió cerrar este cruce de frontera.

Hoy en día podés tomarte el tren para ir para Seoul y tuvimos la oportunidad de verlo, subir y sacar algunas fotos.

 El tren.

De frente.

Adentro.

Las vías.

La parte de la estación que da a las vías.

Así y todo te podías sacar fotos con los militares que se encontraban ahí.

Panel donde figuran quienes colaboraron con la construcción de la estación.

Después abordamos otro micro y nos llevaron a un mini teatro donde un soldado americano nos hizo una presentación de la historia del lugar, de cómo está todo delimitado, incidentes a lo largo de la historia, etc.


Luego fuimos ahí nomás de la frontera. Entramos a una casa donde alguna vez se reunieron los líderes de ambas Coreas para deliberar sobre algún tratado.

Lo loco era que esa "casa" está a ambos lados de la frontera. Nos ubicamos alrededor de la mesa donde se reunieron alguna vez los gobernantes y ahí mismo había dos soldados, que les juro, pensé que eran maniquíes!

La mesa que marca el límite entre las dos Coreas.

Sin querer, me ubiqué justo enfrente del soldado coreano, atrás de la silla cabecera y el soldado americano explicó que esa mesa marcaba el límite entre las dos Coreas y "aparentemente, usted, madam, todavía no se ha decidido" me dijo en chiste!!

Ahí nomás había una puerta y si uno la abría ya estaba en Corea del Norte.

 La puerta. Me gusta mucho la pose de los soldados, con los puños cerrados.

A mí me impresionó el hecho de que todo estuviera tan cerca y a la vez que si te ponés a pensar bien, es peligroso, más con todo lo que estuvo pasando últimamente en Corea del Norte.

Los militares nos dijeron que íbamos a ver a los soldados norcoreanos muy cerca y que nos iban a vigilar pero que no debíamos hacer ningún tipo de gestos ni saludos.

Los soldados surcoreanos se apuestan inmóviles mirando hacia el edificio gris de enfrente donde hay soldados norcoreanos con binoculares y constantemente se están mirando hasta que son relevados por otros y así todo el tiempo.

 El soldado norcoreano con los binoculares.

 El edificio en Corea del Norte.

 Ahí se ve el límite entre los dos países y que divide a esos edificios bajos.

De allí nos llevaron a otro sector de la frontera donde se podía ver a la distancia:

Una bandera de Corea del Norte gigante sobre un mástil altísimo.

Puesto de control #3 y el Puente Sin Retorno.

Demarcación del límite.

Un pueblo fantasma, puesto ahí para simular que vive gente pero en realidad está todo vacío por dentro.

Después de almorzar en un lugar que no supimos bien qué era pero era un hermoso edificio donde también almorzaban otros coreanos, fuimos a ver un túnel.

Se sabe que Norcorea ha cavado 20 túneles para infiltrarse a Corea del Sur desde que terminó la guerra. Hasta ahora se han descubierto cuatro, el primero fue descubierto en 1974 y el último en los '90.

Monumento a la entrada.

Nosotros visitamos el tercero y caminamos un trayecto de 500 metros, todo el tiempo pendiente para abajo. Nos pusimos un casco y Ale y yo como no somos muy altos no tuvimos problemas en ningún momento pero los altos tenían que caminar encorvados y no me quiero imaginar el dolor de cintura que deben tener hoy!!

Ah, y como habrán notado, no se podía sacar fotos!

El túnel está bloqueado al llegar a la frontera y nos contaron que hay tres muros y un tanque de agua gigante y de intentar derribar un muro, automáticamente se inundaría el túnel del lado norcoreano.

La subida fue trabajosa porque fue muy empinada!

Y volvimos para Seoul!

La yapa, nuestro último día en Seoul.

Todo el día me estuve sintiendo como tristona, nostalgiosa, con pocas ganas de dejar esta ciudad que me gustó tanto y disfruté todo el tiempo.

Nos quedaban unas horas de sol hermoso y aprovechamos para realizar nuestro último paseo, las tumbas reales de la dinastía Joseon.

Habíamos visto unas fotos de las tumbas de forma semicircular rodeadas de esculturas en un muy bello lugar.

Así fue pero lo que no sabíamos es que no se podía acceder a las tumbas en sí y las tumbas junto con las esculturas estaban delimitadas por un cerco y sacamos las fotos como pudimos!

 La tumba del rey.

 La entrada a uno de los templos. 

Hay dos caminos, uno que no se debe pisar, el de la izquierda, por ser sagrado y el otro a la derecha, por donde pasaba el rey, donde sí uno puede pasar.

Aquí hay otro templo.

 No estaba permitido subir por la escalera de la izquierda por ser sagrada. Se podía por la otra.

Aquí se puede apreciar mejor una de las colinas sobre la cual estaba una de las tumbas.

En este predio protegido por la UNESCO, están las tumbas del rey, la reina y el príncipe. Las tres se encuentran cada una sobre una pequeña colina, rodeadas de verde y de las casas de los guardianes.

Había gente paseando, sacando fotos y haciendo picnics.

Y de allí caminamos hacia el World Trade Center de Seoul.

En el camino seguí fascinándome con esta ciudad tan moderna, tan prolija y a la vez tan tranquila! Porque eso sentía todo el tiempo, mucha tranquilidad, todo era agradable a la vista!

Los edificios.

Las esculturas.

El Trade Tower.

Hay un monumento que conmemora el G20 que se realizó en Seoul en 2010 y alrededor de la esfera hay unos postes, cada uno con el nombre, bandera e imagen del presidente de cada país.

Chicos... Estamos en Seoul...

Y constantemente van cambiando de color.

La tarde se fue haciendo noche y fue hora de regresar a hacer las valijas.

Cuesta despegarse de Seoul. Hemos disfrutado a full de un viaje que no nos deparó ningún sobresalto y todo ha sido agradable.

Hay miles de cosas curiosas que vimos y pienso hacerlo en otro post porque son pequeños detalles que nos maravillaban y que de alguna manera le agregaban aún más encanto a esta bella ciudad.

Gracias por seguirnos, leernos y comentar!
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