Retomando aquel post sobre qué comprar como souvenirs, agrego este sobre las bolsas.
Hacen ya varios años que los supermercados, sobre todo, venden diferentes tipos de bolsas ecológicas. Las venden a muy bajo precio y son una muy buena alternativa para llevarse de regalo: Muchas tienen el logo del supermercado y todo el tiempo están diseñando nuevas.
Tita te cuenta que los precios van desde 40 centavos a £2.50 y convienen realmente porque además de ser más baratas que la mayoría de los Big Ben de yeso que se pueden romper en el bolso de viaje, las bolsas se achatan, se doblan, no ocupan lugar ni pesan nada!
Otras ventaja es que las de yute, por ejemplo, son muy resistentes, duran un montón!
Esta es una de los últimos diseños de Tesco, a £1.25.
Además, son de un tamaño importante. Quienes sean profesoras, las amarán! Tienen el alto y ancho perfecto para llevar las carpetas!
Las que les muestro abajo son del supermercado Tesco. La azul es de plástico reciclado o algo así y la grande es de algodón Fairtrade. No les puedo describir LA CANTIDAD de cosas que entran en cada una!
La azul está a £0.40 y la de algodón a £2.25.
Esta es de Marks & Spencer. Es enoooormeeee. Creo que estaba a £2.50
Esta de aquí abajo hace añares que la tenemos! La usamos para poner papel y plástico y luego lo llevamos a reciclar.
Del supermercado ASDA.
Pero notarán cuando vengan aquí que no sólo los supermercados venden este tipo de bolsas.
Si visitan algún castillo o palacio, es muy posible que encuentren estas bolsas también.
Esta tan linda es de Hampton Court a £1.
Tita pregunta: ustedes comprarían estas bolsas como souvenir para regalar y/o regalarse?
Todos estos días, en los cuales te enterás de algo nuevo sobre la muerte de Whitney Houston, constantemente se muestran fotos de su "involución", de cómo pasó de ser una chica de cara angelical a una mujer madura pero avejentada de tanto vicio.
Quién no quería ser como ella cuando recién empezó su carrera? Flaca, alta, con una voz increíble, simpática, una sonrisa perfecta, unas cuerdas vocales únicas.
Whitney lo tuvo todo y lo perdió todo. Ganó y perdió millones. Pero además perdió la voz, que le daba identidad, por haber fumado tanto crack. Ya nunca pudo ser como era cuando quiso retomar su carrera.
Personalmente, la descubrí en 1987 con su hit I Wanna Dance With Somebody, que era un plomazo, lo pasaban a cada rato y me recuerda a Bariloche, a nuestro viaje de egresadas.
Sinceramente, sus canciones no me terminaban de convencer, era un pop demasiado artificial aunque en vivo cantara otras cosas. Rescato The Greatest Love Of All, por la letra y el video que me emociona y la de El Guardaespaldas me tiene harta.
Algo que me llamó la atención una vez, al leer la información técnica de un CD de ella (tengo la manía de leerme hasta el último renglón de la letra chica) fue que en sus agradecimientos, constantemente aludía a Jesus Christ o Christ The Lord.
Me sorprendió que fuera tan devota y ahora me entero que ella empezó cantando en una iglesia con su mamá.
Dudo que fuera tan devota. A lo mejor era todo una pantalla. No sé, es raro ver que una persona tan creyente cayera tan bajo y que se haya rehúsado a recibir ayuda para estar mejor.
Uno tiene la imagen de que una persona con convicciones religiosas ni se arrima a las drogas o a gente que pueda ser una mala influencia.
Es cuando pasan estas tragedias que te preguntás si realmente todo lo que te venden de los celebrities, es real.
Cuando se mueren, te enterás de sus miserias más privadas. Y sentís que cada vez estás más cerca del fin de la inocencia.
Una manía que tengo cuando me siento a comer es que siempre debo tener una servilleta a mano, no importa que sea de papel o de algodón o de hilo o lino (qué lindas son!) o del material que sea pero para todos los días, prefiero la comidad de las de papel.
Compro y uso servilletas de papel. No me gusta poner el rollo de cocina en la mesa para ir cortando pedacitos. Lo hago cuando no me queda otra, cuando se me terminaron las servilletas.
Algo que no podía encontrar por ningún lado cuando me vine a vivir aquí fue un servilletero. Buscaba infructosamente sin resultados.
Qué manera de describir esta hazaña! Como si no tener servilletero fuera un drama... pues sí lo era para mí!
Por eso en mi primera oportunidad de volver a Argentina, me compré uno y lo tengo desde entonces.
Este objeto tan cotidiano para muchos, fascina a mi amigo Jonathan. Cada vez que viene a almorzar o cenar, lo mira, lo toca y me comenta que le causa mucha gracia, le cae simpático...
Es hora de que me vaya avivando que quiere que le regale uno, no? La verdad, no sé si es una indirecta pero es divertido que el servilletero le llame tanto la atención.
En cuanto a mí, hace tanto que vivo en Londres que me es difícil decir qué objeto cotidiano en un principio me llamó la atención. Lo debo tener muy incorporado...
Tal vez sea una especie de pantalla circular que se pone sobre las ollas o las sartenes para que no salpique lo que se está cocinando adentro... tal vez eso ya existía en Argentina y no lo sabía y lo descubrí acá...
Alguna vez, en algún otro país o ciudad te llamó la atención algún objeto, cotidiano para quienes vivían allí, un poco exótico para vos?
Cuando fui adolescente, nunca me gustaron las películas de terror. No porque me dieran miedo sino porque no llegaban a entretenerme del todo.
Vi algunas durante mi infancia; los sábados a la noche por Canal 13 a las 22hs solían dar esa clase de pelis y me quedaba sola mirando y después me daba miedo apagar la luz.
(Cómo olvidar el final de Carrie!)
Pero de adolescente, esas de Freddy, de Jason, de zombies, de no sé qué más, no vi ninguna aunque mi hermana las veía todas!
Ale también las vio y cada tanto él se puede llegar a enganchar a ver alguna y yo me quedo dormida o hago otra cosa.
Por eso a veces me parece que habla en serio (no, no hablás en serio, no?) cuando dice que a él no le gustaría vivir cerca de los cementerios porque un día los zombies se pueden despertar y comerte el cerebro.
Lo qué?!?!?
Tampoco le gusta pasear por los cementerios.
What?!?!
Sí, acá es común pasar y pasear por los cementerios. Los antiguos cementerios han sido aprovechados como parques y plazas y es súper común que las lápidas de siglos anteriores se pongan prolijamente contra la pared y se aproveche el espacio dejado para poner bancos y la gente pasea sola o con el perro, se sienta a leer, charla con amigos, con sus niños, etc.
A nadie le da miedo... creo!
Muchas veces tenés que cruzar de una calle a otra por el medio de un antiguo cementerio, entre lápidas de piedra o mármol, de día o de noche! A mí me parece... bueh, no me parece nada, no me da miedo y sí lo tomo como una muestra de respeto hacia quienes yacen bajo tierra en ese lugar porque sus lápidas no han sido destruidas (hay del mil cuatroscientos, setescientos, los siglos que se te ocurran, con los nombres todavía tallados, podés creer!) ni han sido tiradas.
Más tumbas!
Pero el caso que hemos visto como ejemplo emblemático de este constante convivir con la muerte, es esta plaza que está cerca de casa, enfrente de un pub que visitamos algunas veces.
Usted, madre/padre de familia, llevaría a sus niños a jugar aquí!?
Monumento a Los Caídos en Malvinas, Plaza San Martín, Buenos Aires.
Es muy temprano a la mañana, todavía no fui a trabajar y todavía no leí los diarios de Argentina. Estoy procrastinando. No sé, no me animo aunque estimo que no será nada grave.
Qué se yo.
Es una situación difícil. Soy argentina y vivo en Inglaterra. Para algunos, es lindo (para mí lo es), para otros soy una traidora o algo parecido aunque yo no traicioné nada ni a nadie.
A mí no me hablan ni me preguntan de Malvinas si se enteran que soy de Argentina; tal vez porque el tema hasta estos últimos días no estaba tan en el tapete, pero para algunas personas (para la mayoría, me parece) escuchar sobre Malvinas es como escuchar algo sobre Gibraltar. Nada nuevo, nada que les conmueva. Capaz que escucharon que está William allá pero nada más.
Por supuesto que hay gente que opina, que ha sido o es combatiente, que no está de acuerdo con esto o aquello, que se informa, etc. Pero uno acá no anda vociferando sus ideas políticas al menos que la conversación lo amerite o se haya dado un debate.
Yo hablo de Malvinas si salta el tema y según con quién. Con el único que hablo francamente es con mi amigo Jonathan que es militar, sabe de lo suyo, tiene su postura, yo la mía pero eso no significa que nos odiemos ni que no podamos debatir.
(Les cuento que es posible debatir este tema con un inglés y no terminar peleando, eh)
Aunque por mi parte, estoy convencida de que pertenecen a nuestro país pero no ando buscando pelea. Escucho a los que saben y leo y tengo mis convicciones.
Una vez, en una reunión, hablando amablemente con una persona, él sacó el tema Malvinas. Yo lo escuché, no fue un discurso aleccionador de su parte, sólo dio su punto de vista pero me pareció un poco fuera de lugar. Me sentí incómoda, no quería trenzarme en un debate. Cada cual con su manera de pensar.
No considero hacer patria debatiendo este tema con gente que no conozco.
Una sola vez me pasó algo feúcho. Había hecho un pedido al supermercado y el chico que trajo la mercadería, un grandote pelado, me preguntó de dónde era. Cuando le dije "Argentina" empezó a hablar de Malvinas y, creo que como defensa propia, ni le presté atención ni quise escucharlo. Mientras guardaba las cosas, miraba para otro lado. Lo ignoré.
Lo dejé pasar.
Yo hablo de Malvinas en Argentina. Ahí sí, hablo, debato, escucho. Pero a muchos, más que nada, les interesa cómo se ve el tema acá.
Para serte sincera, por la evidencia en la tele, sólo en estos últimos días se ven más titulares pero no más que los que hay cotidianamente sobre Afghanistán, donde sí están en guerra. Y la evidencia en la calle... pues nada.
Los que venimos de zonas de Argentina donde no nieva nunca, nos fascinamos cuando cae nieve y, sobre todo, cuando vemos el paisaje nevado.
Idealizamos Bariloche, ciudad ícono de la nieve, a donde acudimos afónicos de tanto cantar y gritar en el micro cuando vamos de Viaje de Egresados.
La verdad es que la nieve da al paisaje más encanto. Tapa el césped mal cortado o los senderos de piedras irregulares. Contrasta lindo con los colectivos colorados y con los árboles verdes y los chicos con sus padres hacen muñecos de nieve.
Todos contentos y felices.
Pero la nieve cansa. Cansa cuando deja de nevar y queda todo blanco. Se va la magia al diablo cuando esa nieve tan pompona se endurece y da paso al hielo y a la escarcha en los senderos.
Tenés que tener cuidado cuando caminás para no irte de jeta al piso. Tenés que estar atento a que anden los trenes y los subtes y rezás que no se largue a nevar cuando estás trabajando porque no sabés si volvés!
Es lindo que caiga nieve cuando estás de vacaciones y fuiste para esquiar. No es tan lindo cuando vivís en un lugar donde cae nieve regularmente aunque en Londres suele nevar una vez por año bien fuerte y por ahí nieva dos o tres veces pero suavecito.
Por eso por ahora festejo que haya nevado el sábado a la noche solamente. Porque, bueno, convengamos que ese día no viaja tanta gente a trabajar. El domingo, ayer no nevó. Hoy y esta semana espero que tampoco.
Este año que pasó fuimos dos veces a Estados Unidos y como en todo lugar que vamos, morfamos.
Pero en EEUU tenía que tener bastante cuidado con elegir dónde comer y sobre todo, con lo que elegía para comer. En general, si querés comer bien tenés que ir a un lugar bueno. Si te da lo mismo McDonalds, pues andá a McDonalds o comete un hotdog o un pretzel que lleve horas colgado en cualquier chiringo.
Lo que notaba es que a veces se ofrecen platos con las más espantosas combinaciones pero que hasta yo, que no te como nada agridulce, me daba cuenta de que los sabores no tenían nada que ver ni eran apetecibles para alguien que sí le gusta.
Ya ni me acuerdo cuáles, debería haber tomado nota. Pero si querés tener un ejemplo, podés pasarte por un Whole Foods y fijarte qué ensaladas ofrecen.
En general, (enfatizo, en general) el paladar americano no está tan educado como el español, el italiano, el turco, el argentino o aquél que tiene una fuerte tradición de sentarse a la mesa a comer en familia y de no considerar a los alimentos como un medio para no morirse o para calmarse los nervios.
Y algunas mañanas, mientras hacía fiaquita en el dormitorio del hotel, ponía la tele y veía un canal de cocina y la encontré a ella: Paula Deen.
Paula Deen es una cocinera muy famosa en EEUU.
Es como si fuera la Julia Child o la Doña Petrona pero al revés: cocina HO-RREN-DO. Pareciera que lo hace a propósito y sobre cocinar basura, esta mujer ha fundado un imperio económico.
Verla cocinar de por sí a mí me crispa. Está bien que hace un show televisivo pero hay que pregonar con el ejemplo: Esha te cocina con el pelo endemoniadamente batido, las manos llenas de anillos, maquillada hasta las orejas... y encima lo hace mal!
Se ve que de otra manera no tendría rating, no sé a qué atribuirle su éxito y fama.
Será a que en realidad, lo que ella presenta es un programa de terror?
Para ejemplos:
Un desayuno para empezar bien el día: Breakfast Doughnut Sandwich
Toma una doughnut bien azucarada (ni siquiera la corta por la mitad!), le pone encima una hamburguesa de carne, arriba un huevo frito y bacon y termina con otra doughnut.
Esta mujer debe ser racista!
Un postre: Cheesecake frito
Sí, frito. Te corta un cheesecake casero o comprado en porciones chicas, les esparce pedacitos de chocolate por arriba, los cubre con masa como si fuera una empanada china, los fríe en aceite hirviendo, los cubre bestialmente con azúcar impalpable y los decora con salsa de chocolate y frutilla y corona toda esta animalada con crema, que seguro es esa porquería que viene en aerosol. Para decorar, un "vegetal": unas hojitas de menta! Eso se llama MENTA, Paula Deen!
"Just when you thought you couldn't make cheesecake any better"
Almuerzo: Sandwich de lasagna
Me perdí cómo hizo la lasagna, que se ve un aceitoso mejunje de queso, carne, masa y salsa. En un arrojo de creatividad, Paula propone hacer un sandwich con el pan de pizza que sacó del horno en vez de comerlo acompañando la lasagna.
Encima se lo presenta como las mejores recetas de Paula!
Como los mismos americanos suelen decir de ciertos hechos inexplicables: "Only in America!"
Releyendo a Muma que se quejaba del mes de enero, me hizo ver que no sólo aquí mucha gente siente lo que se denomina January Blues, que es como decir "la depresión del mes de enero".
Desde siempre, por haber vivido en Argentina, asocié enero con vacaciones, calor, distenderse, pasear, viajar, todas cosas positivas. Encima que me gustan las navidades, empezaba enero con toda la onda.
Acá es diferente: pasan las fiestas, donde se come y se bebe en exceso y se empieza enero retomando el trabajo. Como mucho tenés el 2 de enero feriado, pero acá, con el pavo todavía calentito en el estómago, te vas a laburar.
Los gimnasios comienzan con las ofertas. Así como en Argentina setiembre es el mes donde te vestís con un conjunto de gimnasia monono recién comprado, te anotás en el gimnasio y te jurás seguir con la dieta que empezarás la semana siguiente, acá todo eso pasa en enero.
A pesar del frío ves gente corriendo por las calles del barrio, ves gente en el gimnasio lleno, las revistas no hacen otra cosa que publicar dietas y rutinas de gimnasia para hacer en la oficina, en la casa, etc.
Y todo eso para combatir el January Blues, el bajón que sentís de rebote al terminar las fiestas y ver que se apagan los fuegos artificiales del 1 de enero y... es de noche! Te juro, a las 4 de la tarde es noche cerrada!
Muchas veces pasa que digo: "Ay, voy a hacer la cena" porque mis ojos miran por la ventana y parecen las 10 de la noche y miro el reloj y las agujas marcan las 5.30 pm!
El fin de semana puede resultar un suspiro: Si te levantás tarde, tipo 1pm, qué te queda? Almorzar y arroparte en el sofá para ver una peli! Bueno, éso hacemos los latinos que todavía nos cuesta programar salidas cuando hace frío o nos dan ganas de cancelar todo cuando llueve.
Acá se pechea todo, che! Acá no importa que haga frío: te abrigás bien y salís lo mismo, con los chicos, los perros, todos juntos! Si llueve, botas, piloto y capucha (muy raro que se use paraguas) y a caminar si es que estaba programado!
Por suerte, a mediados de enero ya se empieza a notar que los días son un poquitín más largos. Lo comprobamos cuando salimos del trabajo, ya no salimos a la oscuridad. Sigue haciendo frío, claro que sí y este invierno que ha venido tan benévolo se ha despertado y desde el sábado que se siente el frío polar y está pronosticado nieve en Londres.
Mientras tanto, uno ya empieza a cansarse de abrigarse tanto aunque después te arrepientas cada vez que entrás a un negocio: es tan alta la calefacción que empezás a transpirar y te tenés que dejar todo encima ya que no se puede comprar con el saco, gorro y bufanda colgados de tu brazo!
Lo positivo de enero: que se termina! Como este enero que se terminó y donde sí, lo admito, me agarró un bajón pero un bajón con enojo padre incluído que hizo replantearme algunas cosas. Pero por suerte no fue a nivel personal. Y de ese enojo estoy saliendo.
No vamos muy seguido a pasear a Richmond pero cada vez que vamos lo disfrutamos mucho porque es un barrio muy bonito y siempre se conocen cosas nuevas. Sobre todo si vas a pasear con Pity, siempre tiene secretos para contarnos o lugares que descubre y nos muestra.
El día de ayer estaba bastante nublado y hacía mucho frío. Desde el sábado el clima es de invierno de verdad y, para peor, ayer el día estaba bastante húmedo así que tuve los pies helados la mayoría del tiempo.
Así las cosas igual decidimos pasear caminando al costado del río. Pero antes de llegar, volvimos a transitar por unas angostas y mononas callejuelas perpendiculares al Richmond Park.
Es un deleite ver los pequeños negocios que ofrecen sus productos de calidad y muy mononos, acordes a la distinguida élite que vive en Richmond: hay muchos celebrities que tienen residencia en esta zona.
Pity contaba que fue en Richmond donde Angelina Jolie y su prole se alojaron cuando estuvieron aquí y también donde Pete Townshend tiene su casa y no me acuerdo quién más nombró ella. Después yo creo que soy la cholula! ;D
Aquí, entonces, les muestro algunos de los negocios que se pueden encontrar a lo largo de dos callecitas monas , como un ejemplo de los rincones lindos que tiene Richmond.
Una calle es Brewers Lane.
Con una lista de los negocios que se encuentran sobre esta calle.
Esta es Brewers Lane.
No fue fácil sacar las fotos de los negocios porque al ser la calle muy angosta era difícil hacer foco o que entre todo en una imagen. Pero algo se pudo hacer...
Un pub llamado Britannia.
Con el menú escrito.
Una casa de té.
Una heladería de helados artesanales. Los probamos una vez pero no son tan buenos.
Una bombonería.
El frente de la bombonería.
Y pasamos otro pub:
The King's Head.
Hasta llegar a otra calle bonita
Paved Court.
Así es la calle.
Un negocio de sombreros.
Un pequeño restaurant italiano.
La estresha de este lugar es este negocio:
El negocio del famoso chocolatero William Curley.
Y al lado este hermoso negocio donde comprar té, café y demás artículos relacionados con esas bebidas.
Si vienen a Londres por más de 3 o 4 días, les recomiendo darse una vuelta por Richmond. Por momentos tenés la sensación que el tiempo no ha pasado y que te podés cruzar con un carruaje tirado a caballos y una distinguida pareja sentados adentro!